lunes, 31 de diciembre de 2007

Antonín Dvořák

(Antonin o Anton Dvorak, 1841-1904) Compositor bohemio, nacido en Nelahozeves, cerca de Praga, y fallecido en Praga. Dotado de grandes cualidades musicales desde su primera infancia, aprendió los fundamentos del arte musical en una población próxima, donde fue enviado a estudiar el alemán. El desarrollo de este raro talento quedó interrumpido cuando, a la edad de 15 años, siendo el mayor de ocho hermanos, se vio obligado a trabajar en la carnicería de su padre, dada la mala situación económica de la familia.
Esta interrupción fue sólo temporal y en 1857 marchó a Praga para continuar sus estudios en la Escuela de Órgano, donde permaneció dos años. En 1859, para atender a su subsistencia, ingresó en el Teatro Nacional Checo de Praga como violinista, al tiempo que daba lecciones de música para aumentar sus escasos ingresos. Mientras tanto dedicaba la mayor atención a sus composiciones, sin demasiada fortuna, ya que sólo en 1873 logró algún éxito con su Hymnus, un himno dedicado a su pueblo.
Las emociones patrióticas expresadas en esta obra habían de alentar también en otras composiciones suyas. En su deseo de expresar el espíritu del arte nacional checo, dirigió su atención hacia la poesía popular y, basándose en ella, escribió sus Duetos moravos (1876), que marcaron el comienzo de su triunfo en el extranjero. Su nombre y obra, que hasta entonces sólo habían encontrado eco en su propio país, se extendieron rápidamente más allá de sus fronteras, gracias a Johannes Brahms, con quien le uniría después entrañable amistad. Éste, atraído por los Duetos en Viena, convenció a su propio editor para que los publicase.
Las composiciones de Dvorak en aquella época se inspiraban en las fuentes del folclore checo y reflejaban la antigua música popular y las danzas del país. Sus Danzas eslavas, comenzadas en 1878, alcanzaron pronto gran éxito. Siguiéronles sinfonías y composiciones de música de cámara. Comenzó a contar entre sus amigos a destacados músicos alemanes e ingleses, como Hans von Bülow, Joseph Barnby y Hans Richter, que le rindieron tributo ejecutando sus obras con frecuencia.
En 1883, Barnby dirigió en Inglaterra la primera ejecución de su Stabat Mater con éxito tan grande como el alcanzado en Alemania por las Danzas eslavas. Reclamada su presencia en Inglaterra, en la primera de sus numerosas visitas a este país (1884) dirigió su obertura Husitska (1884), obra dramática exaltativa del ideal nacional checo de libertad religiosa; tres Rapsodias eslavas (1878); la Sinfonía en re menor (1880) y el Scherzo capriccioso (1883). En 1884 compuso la cantata La novia del espectro y, en 1886, el oratorio Santa Ludmila, ambas obras para los festivales musicales ingleses.
Como resultado de sus giras por Inglaterra, Alemania y Rusia, su fama invadió los Estados Unidos. Con licencia del Conservatorio de Praga, aceptó la dirección del Conservatorio Nacional de Música de Nueva York en 1892. Trató de captar el espíritu norteamericano para llevarlo a sus nuevas composiciones y dirigió su atención hacia las canciones populares indias y negras de los Estados Unidos, según la norma que se trazara en su propio país. Evocando las impresiones recogidas en Nueva York y la colonia checa de Spillville (Iowa), donde solía pasar los veranos, escribió su última y más famosa Sinfonía quinta o del Nuevo Mundo (1893), que se ejecutó en el mismo año por primera vez en la Sociedad Filarmónica de Nueva York bajo la dirección de Anton Seidl.
Transcurridos unos tres años de estancia en Norteamérica, comenzó a sentir la nostalgia de la patria. Su bien conocida obra Humoresque (1895) se considera expresiva de la alegría anticipada por el retorno a Bohemia. Dirigió el Conservatorio de Praga desde 1901 hasta su muerte y dedicó sus últimos años exclusivamente a la composición de poemas sinfónicos, como La ondina y La rueca dorada, y varias óperas, como El diablo y Catalina y Rusalka.
Entre sus numerosas composiciones de música de cámara figura el cuarteto para cuerda llamado «Cuarteto norteamericano». De sus nueve sinfonías, la cuarta, llena de barbotantes y alegres melodías características de su expresión de la belleza bohemia, comparte la popularidad con la del Nuevo Mundo. Compuso también abundante música para coros, piezas para piano, violín y violonchelo y numerosas oberturas.

Su admiración hacia Mozart, Haydn, Beethoven y Schubert le hacen concebir una estética musical nacionalista con forma clásica, conservando los principios clásicos también en lo referente a la armonización y lo modal tonal, pese a lo cual no deja de transparentarse una fuerte influencia de los grandes románticos alemanes: Wagner y Brahms, de los que hereda ese gusto sublime por la orquestación y su colorido. Débil en cambio en las formas instrumentales, llegando a ser calificadas por muchos críticos sus obras para piano como meras piezas de salón, y en la música dramática. De hecho, en sus óperas, escritas con el modelo de Smetana y Wagner, se aprecia su falta de talento para el drama.
Su producción se divide de forma generalizada en tres períodos, coincidentes con las etapas importantes de su vida: Período de formación, en la que se destaca la influencia clásica ya aludida, y wagneriana, período eslavo, centrada en el nacionalismo y representada por sus serie de danzas, y el período americano, que quedó importalizado en su novena sinfonía.


Catalogación
Jarmil Burghauser estableció una catalogación completa de la obra de Dvorak, que responde a la abreviatura B.

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